Yo soy como cualquier mujer, como millones cuyas historias nunca conoceremos pero que fueron únicas y fuertes… aún sin saberlo.

Sin embargo, mi historia sí la conocen muchos, pues por mi trabajo me volví alguien visible, alguien que, tal vez sin querer, demostró que con determinación, convencimiento y pasión se pueden alcanzar los sueños, aunque todos digan que no, que es imposible llegar hasta donde uno quiere y a la vez poder llevar de la mano tu hogar, tu responsabilidad de madre y, especialmente difícil si sos jefa de hogar.

¿Cómo hace? Esa pregunta me la han hecho miles de veces. Cuando el 90% de posibilidades te dicen que no lo vas a lograr, ¿qué marca la diferencia?

Las probabilidades de que yo llegara a ser la persona que soy eran muy, muy limitadas. Yo diría que menos del 10%… y siendo muy optimista. Joven, tímida, madre soltera, con muchos pensamientos conservadores y limitantes, pero con la idea metida en la cabeza de especializarme en periodismo deportivo en un país donde las mujeres “no hacían eso”, porque era un mundo de hombres. Les estoy hablando de 27 años atrás.

Si de trabajar en periodismo deportivo tenía menos de 10% de probabilidades, de trabajar en televisión, sin tener el “prototipo” de mujer bella, femenina, tipo “modelo” eran, calculo yo, menos del 5%. Yo era “rellenita”, de jeans, tennis y cero maquillaje, y aunque no me consideraba fea, simplemente no entraba en los cánones de la típica presentadora de televisión.

Pero igual hice la prueba a mis recién cumplidos 21 años. Se asustaron de que una mujer supiera tanto de deportes y me dejaron. Esto en Canal 2, en 1991.

Seis meses después no había nadie más y me pusieron a hacer entrevistas en los estadios, y de ahí di el gran brinco de, poco a poco, ganarme el respeto de la gente.

Sin embargo, cuando empecé ya tenía a mi hijo mayor y, al poco tiempo, me casé y llegaron mis otros hijos, pero mi matrimonio no funcionó y tuve que enfrentar la vida sola con mis chicos.

Tener la responsabilidad de una familia con niños pequeños y trabajar no fue fácil. Es ahí donde tenemos que aprender a organizarnos, tener un buen equipo de trabajo y definir prioridades.

Entonces, ¿cómo mantener el equilibrio personal y profesional? Yo, a título propio, lo resumo en los siguientes puntos:

  • Involucrar a la familia: cuando creemos que todo lo podemos hacer solas, estamos en problemas. Si necesitamos ayuda para organizarnos, debemos pedirla. Es necesario involucrar a las personas más cercanas y de confianza, y especialmente si hay hijos, conversar siempre con ellos, de lo que estamos haciendo, de nuestro trabajo, etc.
  • Organizarse con antelación: he tenido que aprender a ser muy organizada para no dejar nada a la casualidad. Pensar siempre “por adelantado”. Si tengo que levantarme a las 3 o 4 de la mañana para dejar cosas listas, lo hago.
  • Intentar contar con apoyo en el trabajo: no siempre se puede estar pidiendo permisos; pero si hay citas, reuniones, situaciones importantes de mi vida personal, ese tiempo lo trato de negociar con mis jefes.
  • Tener reglas claras y hacerlas respetar: esto va especialmente dirigido a mis hijos en mi casa; las reglas se respetan y se cumplen, y así es más fácil para todos y yo estoy más tranquila mientras trabajo.
  • Disponer de tiempo para cada hijo por separado: esto es clave cuando uno tiene más de un hijo. A pesar de los horarios, hay que dedicarle calidad de tiempo a cada hijo y hacerlos sentir siempre importantes.
  • Tener tiempo para una misma: esto es clave para mantener la cordura. Nunca me debo olvidar de mí misma. Sacar ratos para hacer lo que me gusta: deporte, salir al cine, leer un libro… ¡lo que me relaje y haga sentir bien!

  • No faltar a las principales actividades de los hijos. Sé que es difícil, pero necesario. A veces decimos: “ah, qué lástima, pero ellos entienden”. Sin embargo, no solo es por ellos, sino por nosotras mismas; hay que tener claro cuáles son las prioridades en la vida.

Finalmente, lo más importante es recordar que por mucho que uno sienta que no lo va a lograr, hay que ser optimista y convencerse de que sí se puede ser una persona profesional exitosa y, a la vez, mantener un buen equilibrio en la vida personal, si tomamos buenas decisiones. Hay que vivir para trabajar y no trabajar para vivir.

 

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3 comentarios

    1. ¡Hola Mila! Depende de si es empresa física o jurídica. Te cuento que entre los requisitos básicos están: documento de identificación, permisos de funcionamiento, registro de ingresos y gastos para realizar flujo de caja, dependiendo del tipo de crédito garantía real (hipotecaria o fiduciaria), la justificación del plan de inversión (ejemplo si es compra de equipo facturas proformas del equipo a adquirir). Cualquier duda podés llamar al 2212-2000 y alguno de los funcionarios del Banco Nacional te puede dar más detalles. Espero que te sirva la info 🙂

  1. ¿Tú a qué grupo perteneces? inversionista ¿Eres optimista o pesimista frente a tu situación financiera? optimista ¿Cuál de las formas de inversión que te mostré te llamó más la atención? la bolsa de valores ¿Ya inviertes en la Bolsa? si ¿Recomiendas hacerlo? si

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