Si querés concentrarte mejor, seguí estos consejos para tener una buena dieta… ¡mental!

Yo me considero bastante despistada. Cuando se me olvidan cosas importantes en el trabajo muchas veces no es por descuido o por andar “en otras”, sino porque ¡hago demasiadas cosas!

Hay mucha presión de por medio por cumplir las decenas de responsabilidades y siempre queremos ser buenas en todo: como pareja, madres, trabajadoras, hijas, amigas, estudiantes, deportistas… ¡en todo!

A veces, no basta sólo con tomarse un buen té. Hay que seguir algunas recomendaciones para lograr más concentración en el trabajo, el estudio o en cualquier actividad importante que hagamos.

Leí por ahí que la concentración es como un músculo y que podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención para así mejorar nuestros niveles de concentración y, de esta forma, aumentar nuestra productividad, ya que el cerebro, al igual que cualquier otro órgano, se fatiga y necesita periodos de descanso para recuperar su buen nivel de funcionamiento.

Por eso, ahora que están tan de moda las dietas, les quiero compartir una muy particular: ¡una dieta mental! Pensada para las personas que se sobrecargan mentalmente, pasan presionadas o estresadas, especialmente por el trabajo.

La psicóloga especialista en el campo laboral, Verónica Gutiérrez, nos comparte los siguientes puntos claves de esta “dieta mental”:

  1. Desconectate de tus labores rutinarias e invertí tiempo en tu recreación y autocuidado personal. Aunque parezca increíble, mucha gente pierde la noción de tiempo para la alimentación, la recreación y hasta el tiempo para familia. Los excesos nunca son buenos.
  2. Mantené cercanía con las personas y experiencias más significativas en tu vida: compartí suficiente tiempo con tu familia y amigos, contemplá la naturaleza, realizá ejercicio, escuchá tu música preferida, comete un helado, disfrutá de alguna obra de teatro. En esos pequeños grandes momentos puede estar la clave del éxito de esta dieta.
  3. Prestá atención a esas actividades preferidas que has dejado de realizar y que te cargan de energía y entusiasmo: dibujar, hacer deporte, leer un buen libro, salir a caminar, bailar, cocinar uno de tus platillos favoritos. También es importante es preguntarse ¿por qué las dejaste de hacer. No renunciemos a lo que nos hace felices o sentir bien. Recordá que hay que trabajar para vivir y no solo vivir para trabajar.
  4. Mantené buenos hábitos de sueño. Ser eficiente y comprometido con el trabajo no significa que debás renunciar a dormir bien y a tiempos de descanso. Si no podés conciliar el sueño por presiones laborales algo está mal. Pará, revisá y corregí para poder tener un sueño reparador y descansar. Tu cuerpo y tu mente lo necesitan.

Y si sos de las personas que suelen “darle azúcar” a su mente, la especialista también recomienda:

  1. Enfocarte en hábitos que te signifiquen un reto mental, como por ejemplo aumentar la lectura: literatura que contribuya con tu conocimiento cultural, crecimiento personal e interpersonal.
  2. Rodearte de personas positivas, que te inspiren y motiven. Andale de largo a la gente negativa y tóxica que más bien a te puede quitar la fuerza, energía y paz.
  3. Omití comentarios que puedan dañar la dignidad de otras personas, e incluso, tu propia reputación. Priorizá los comentarios positivos y proactivos ante las llamadas “críticas constructivas”.

Y también muy importante: efectuá con cariño, amabilidad y cortesía aquellas recomendaciones que sirvan como contribución al bienestar y crecimiento de otras personas. No ser egoísta y pensar en los demás también te ayudará en esta búsqueda de más paz mental y satisfacción individual.

Fuente: Verónica Gutiérrez Monge. Psicóloga experta en bienestar laboral. E-mail: veronicagutierrezbd@gmail.com Cel.: 8344-6886

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