Llega fin de mes y te encontrás en la mesa de tu casa con un montón de facturas o vouchers de compras del mes, junto a una libreta o cuaderno viejo, y llevás horas apuntando, sumando, restando… y no lográs saber por dónde se fue el dinero ni cómo podrías gastar menos para hacerle frente al mes entrante.

¿Esta escena te parece conocida? Creo que a todos nos ha pasado en alguno o varios momentos de nuestra vida. Se tiene la creencia de que con llevar un control de nuestros gastos es suficiente para ordenarnos todos lo meses. Quizás coincidás conmigo: sí sirve para saber en qué estás gastando, pero no para ayudarte a ahorrar o para ponerte una meta a mediano o largo plazo.

Pues te cuento que uno de los recursos más eficientes para administrar las finanzas de tu hogar, y que a mí personalmente me ha funcionado, es la elaboración de un presupuesto familiar.

Por supuesto que no hay un presupuesto universal, cada uno es específico a una determinada familia y sus circunstancias, pero ¿sabés a qué se le llama presupuesto?, ¿cómo se elabora y sus beneficios? Para responder a estas y otras dudas, le pedí ayuda a mi amiga, Sheila Villalobos.

Para empezar, debemos saber que un presupuesto familiar es un plan integrado, una herramienta que permite cuidar las finanzas, tomar decisiones más informadas y mejores; además de ayudar a alcanzar metas y sueños.

Un presupuesto familiar es donde se  proyectan futuros ingresos de dinero y futuros egresos de dinero, como los gastos para cubrir necesidades familiares o pago de deudas contraídas, ya sean gastos fijos o gastos variables. – Sheila Villalobos

La importancia de manejar un presupuesto se reduce a dos puntos:

  • Permite conocer los gastos: con un presupuesto podés verificar cuánto realmente gastás al mes en cada categoría; luego, sacar las conclusiones y ajustar los gastos de acuerdo con las necesidades.
  • Permite planificar qué hacer con el dinero que tenés: es una guía para tomar las mejores decisiones financieras, da oportunidad para planificar las finanzas con calma y hacer compras de forma más racional.

¿Por dónde empezar?

Según Sheila Villalobos, es indispensable iniciar por un diagnóstico, inventariar cada uno de los ingresos y gastos, por más pequeños o esporádicos que parezcan. Tanto los ingresos como los gastos se deben separar en fijos y variables.

Se debe levantar una lista de categorías de gasto y de inversión, iniciando por las más importantes.

Ingresos:

  1. Salario
  2. Aguinaldo
  3. Salario escolar
  4. Dividendos
  5. Premios
  6. Lotería
  7. Bonos
  8. Herencia

Gastos:

  1. Alimentación
  2. Cuentas y pagos (gastos de casa)
  3. Salud y medicamentos
  4. Transporte
  5. Pagos de deudas
  6. Fondo de gastos irregulares
  7. Ahorros
  8. Diversión
  9. Otros gastos

Debés establecer los objetivos (existen guías al respecto):

  1. De disfrute: vacaciones, conciertos, deportes como maratón o ciclismo, viajes, restaurantes, cultura.
  2. Estudio: estudios básicos, posgrados, idiomas, cocina, artes.
  3. Bienes: adquisición de vivienda, menaje, auto, bicicleta, moto, vestuario, joyas.
  4. Gastos: marchamo, pago de aguinaldos o bonos, entrada a clases, hipotecas.
  5. Inversión: cuentas de ahorro, certificados a plazo, ahorro programados, fondos de inversión, mercado de valores.
  6. Pensión: planificar el retiro y ahorrar una partida para ese fin.
  7. Negocio: inventariar las metas del negocio familiar.

Consideraciones

Una vez realizado el diagnóstico, el inventario y las categorías de gasto e inversión y tener claros los objetivos, el paso inicial es determinar con cuánto dinero contás en la billetera y en las cuentas bancarias.

Luego se deben incluir los ingresos, iniciando por los fijos; por último, se deben incorporar los gastos fijos y variables y dejar un espacio para los no planificados.

“Una vez que se suma el saldo inicial con los ingresos y se restan todos los gastos, se debe realizar un análisis. Si el saldo es positivo, significa que después de planear todos los gastos, aún queda algo de dinero adicional. Sin embargo, este dinero adicional no debe quedar sin uso, es necesario encontrarle una tarea específica; dependiendo de la situación, podés usarlo para pagar las deudas o aumentar ahorros y construir un fondo de seguridad”, recomendó Villalobos.

El saldo de dinero no planificado debe ser siempre cero. Si el saldo es negativo, significa que falta dinero para financiar todos los gastos. Si eso pasa, te recomendamos tomar estas medidas:

  • Revisar gastos planificados y buscar las categorías donde se pueda gastar menos (cortar los gastos).
  • Si el saldo sigue siendo negativo, esto significa que la reducción del gasto no es suficiente. Debés hacer todo lo posible para aumentar los ingresos; de lo contrario, se corre el riesgo de caer en deudas.

El principal objetivo de elaborar su presupuesto familiar es tener un mayor control de los gastos, procurando siempre que la diferencia entre los ingresos y gastos sea la mayor posible. Planear los gastos con un presupuesto es muy importante, pero mucho más aún cuando la situación económica no es la ideal, o bien, para cumplir metas.

Tips para llevar al éxito el presupuesto:

  1. Realizar un diagnóstico.
  2. Establecer metas y objetivos.
  3. Planificar gastos.
  4. Tomar decisiones a partir de los resultados del presupuesto.

Otras de las recomendaciones de nuestra asesora es aprovechar algunos de los productos y servicios que ofrece el Banco Nacional, los cuales nos pueden ayudar en esta tarea del orden financiero y de presupuesto, como el BN PAR (Pago Automático de Recibos): un sistema automatizado que facilita la cancelación de tus recibos por concepto de los servicios que brindan diferentes compañías, mediante un débito a cuenta corriente, de ahorros, electrónica o tarjeta de crédito, se pueden cancelar los recibos de electricidad, agua, celular, televisión por cable o satélite, colegiaturas profesionales, centros educativos, pensión complementaria, impuestos municipales, entre otros; de manera que siempre podás estar al día, de manera automatizada, sin sufrir recargos por retrasos.

Por último, uno de los propósitos por los cuales creamos un presupuesto es entender nuestra condición financiera y usar este conocimiento para tomar las mejores decisiones, que nos ayudarán a lograr nuestros objetivos y mejorar nuestras finanzas.

Fuente:

Sheila Villalobos, Directora de Productos de Captación y Servicios del Banco Nacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*

A %d blogueros les gusta esto: