En este mes, saludo a todos esos extraordinarios padres que han estado siempre al lado de sus hijos y han sido un gran ejemplo. Sin embargo, muchos niños y jóvenes crecen sin un papá al lado y son otros los que asumen ese rol, por puro amor y convicción. Te comparto tres casos que conozco muy de cerca y me llegan al corazón.

En mi caso, he tenido la bendición de tener un muy buen padre: amoroso, presente, especial, comprensivo y respetuoso. Cuando más necesité de él, siempre estuvo ahí.

Ser jefa de hogar casi toda mi vida ha sido muy difícil, pero creo que he sacado bien la tarea, aunque lo más complicado es lidiar sola con la educación de cuatro hijos varones. Fue ahí donde mi papá, su abuelo, asumió un rol que tal vez no le correspondía. No obstante, lo hizo con gusto, con mucho amor y de gran manera: ser el referente masculino de autoridad, aprendizaje y dirección para mis hijos.

Mi papá creció sin el suyo al lado y sé, aunque nunca me lo ha dicho, que le hizo mucha falta. Por eso, especialmente con mi hijo mayor, siempre estuvo presente; fue estricto, pero tremendamente cariñoso.

Hace pocos días, cuando mi hijo se graduó de la universidad, mi papá no aguantó las lágrimas. Yo sé lo que significaba para él, lo logramos juntos. Era como si él mismo estuviera recibiendo el título, algo que no pudo hacer, porque tuvo que empezar a trabajar desde muy joven para ayudar a su mamá.

El caso de mi papá no es el único. Algunos son padres no por sangre, sino por vocación. Ser papá era el gran sueño en la vida de Joaquín Alvarado, pero el destino le tenía pruebas muy duras para llegar a cumplirlo.

“Después de tres intentos de embarazo y cinco bebés perdidos (ahora angelitos), se nos presentó por segunda ocasión la oportunidad de adoptar, ya que en  la primera oportunidad no lo logramos, y ha sido una de las experiencias más hermosas de mi vida. Siendo muy honesto, creo que Dios tenía una misión para mí, ser padre, independientemente del medio por el que lo fuese”.

Tras un año de vivir la experiencia de tener a su hija, Joaquín nos cuenta un poco su historia y de  por qué  a los hijos adoptivos se les llama “hijos del corazón”.

 

Muchos les dicen a los hijos ‘proyecto de vida’. En mi caso, es la vida, es el nuevo camino, es la esperanza, es la luz, es la razón de ser. – Joaquín Alvarado

Termino con una última inspiradora historia. Pilar tenía tres pequeños cuando tuvo que pasar por un difícil divorcio.

Tiempo después conoció a Alex, y lo que para muchos hubiera sido una razón para no continuar la relación (los hijos de ella), se convirtió en una motivación y un objetivo de vida.

Alex no tenía hijos, pero para los tres niños se convirtió en el mejor papá que pudieron desear. Siempre estuvo ahí, ¡siempre! Incondicional, inamovible, inmensamente feliz con los chicos que Dios le mandó para construir un hogar. Alex cuenta:

“La verdad, no me siento nadie extraordinario, jamás, para nada. Simplemente Dios quiso que así sucediera. En contra de muchas voluntades, hoy, ya casi 20 años después del inicio de esta historia.Te puedo decir, con mi mano en el corazón, que soy un hombre plenamente feliz, realizado. Estoy en el mejor momento de mi vida, con una mujer que, cuando me levanto, todavía me emociona verla en las mañanas durmiendo. Ella me hizo parte de este increíble hogar y me dio esta increíble experiencia de la paternidad de estos maravillosos muchachos”.

La mejor prueba de amor que pudo recibir Alex fue que cuando tuvieron la edad y por su propia voluntad, uno a uno se fueron cambiando el apellido por el del hombre que los crió y al que reconocen como verdadero padre.

“Siempre he dicho que para dar vida a un niño o niña solo se necesitan cinco minutos y ¡listo!, puede tu pareja quedar embarazada, pero no te hace ganarte el título de papá. Un padre de verdad es aquel que está ahí incondicional día a día, viendo qué necesitan, desde una toalla sanitaria  hasta un borrador para la escuela; pero, especialmente, está cuando todos los demás dan media vuelta. Sin dudar te digo, fue la mejor decisión de mi vida”. 

Yo sé que estas historias tocan el corazón, pero no son las únicas. Saludo y aplaudo a los papás que entienden que no por estar siempre en casa se es un buen padre o a aquellos que no viven bajo el mismo techo que sus hijos, pero son papás pendientes e incondicionales.

Si conocés algún papá “postizo” y extraordinario, compartí aquí su historia. Es una bonita forma de rendirle homenaje y decirle cuánto valoramos su vocación y su decisión de ser papá.

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2 comentarios

  1. Buenas noches, en mi caso conocí un gran hombre, que se hizo cargo de mi 3 hijos varones eran niños pequeños. Hoy por hoy le doy,infinitas gracias a Dios, por enviar un ángel en el camino mío como el de mis hijos es un gran esposo y un excelente padre… está siempre en la buenas como en las malas consejero y amigo… Dios bendiga a todos los hombres que dan amor, cariño y sabré todo respeto a todos los niños que tienen un gran padre de corazón. Y comparto lo que dice la palabra. Papá no es el que engendra si no el cría… felicidades papás de corazón bendiciones campeones!!!!

    1. Gracias por compartirnos tu historia Yerley, se nota que tu esposo es un súper papá. ¡Un gran abrazo! Esperamos verte pronto por aquí 😉

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