El Día Internacional para la Tolerancia se celebra el 16 de noviembre, con el fin de recordarnos lo importante quees aceptarnos unos a otros. Fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en diciembre de 1996.

Cuando pienso en tolerancia, pues sí, se me vienen a la cabeza miles de momentos en que he tenido que morderme la lengua cuando alguien hace o dice cosas que no comparto. Especialmente, valoro la experiencia de los 33 mineros de Chile, que el 5 de agosto de 2010 quedaron atrapados cuando colapsó la mina donde trabajaban.

Durante 70 días, el mundo miró y esperó que los rescataran, y ellos lograron permanecer todo ese tiempo en un espacio reducido, con carencia de alimentos y sin saber si los podrían rescatar con vida, gracias a que aprendieron a “tolerarse” para sobrevivir.

Una vez tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los 33 mineros, Mario Sepúlveda, y él me decía que el secreto principal al estar en un espacio tan reducido y por tantos días fue poner reglas básicas para aceptarse y respaldarse. A continuación comparto algunos ejemplos que me parecen muy importantes:

-Pocos saben que en los primeros días los mineros usaron una pequeña cucharita para dividir una lata de atún entre 33 hombres. Fue hasta el 23 de agosto que los rescatistas pudieron enviar mensajes, alimentos y agua a los mineros. Antes de esto, los mineros sobrevivieron compartiendo pequeñas porciones de atún, macarela (tipo de pescado) y agua que había en el refugio. Eso es tolerancia y solidaridad.

-“A mí, hábleme bien, porque yo solo así entiendo”. Esa fue una de las principales reglas de convivencia y tolerancia. No se permitían entre ellos hablarse feo, gritado o con intenciones de ofender. Lo he aplicado en mi vida desde entonces.

-“Espíritu de equipo”, decía Mario Sepúlveda. Tuvieron que definir qué hacía cada quien y no podían sentirse mal o envidiar lo que hacía el compañero. Eso fue tolerancia y aceptación. Ahí abajo había que respetarse, apoyarse y recordar que podrían ser las últimas personas con las que convivirían. Por eso era importante hacerlo con buena actitud.

-Las situaciones críticas sacan lo mejor y lo peor de nosotros. Si las personas son irrazonables y egoístas, generarán ambientes negativos; así que aprendieron a no permitir que ninguno se sintiera más o menos importante y a defenderse unos a otros.

Podría mencionar otras lecciones, pero lo importante es entender que para sobrevivir nos necesitamos, que no lo podemos hacer solos y que necesitamos tolerar nuestras diferencias, porque ninguno de nosotros es perfecto.

Tolerar así como nos toleran.

“No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia, puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás y también he de tolerar los defectos del mundo, hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.

Mahatma Gandhi

 

 

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