¡Atención, amiga! Porque, entre vos y yo, no podemos dejar de lado que se acerca una época donde se gasta mucho dinero, así como fechas donde nos vamos a ver tentadas a comprar, inclusive lo que no necesitamos.

Esto, unido a que en próximos días posiblemente nos van a llegar el aguinaldo y otras “platillas” por ahí, hace necesario hablar de cómo darles un buen uso y cómo ahorrar para la famosa cuesta de enero.

Lo óptimo con ese dinero adicional o en cualquier momento del año con nuestro salario sería empezar a ahorrar, salir de las deudas y aprender a controlarnos en cuanto a las futuras compras que queremos hacer, pero generalmente pasa lo contrario: ¡nos da una desesperación por gastarlo!

 

Por eso, quiero compartir algunas de mis ideas de cómo ser una compradora pensante, consciente y segura, lo que llaman “una compradora inteligente” (yo me considero muy ordenada en mi vida financiera, porque con cuatro hijos que dependen de mí no me queda otra).

 

En primera instancia, pienso que se debe hacer un “mea culpa” respecto a que, en muchos casos, compramos cosas que realmente no necesitamos, porque nos dejamos llevar por la tentación de una oferta o por que algo se ve bonito en la tienda.

Se trata de hacer una valoración muy sincera de lo que tenemos, lo que necesitamos realmente, lo que queremos comprar y la cantidad de dinero que podemos destinar a gastar. A partir de esto, hay algunos aspectos que a mí me han ayudado en este tema:

  1. Algo que puede ayudar mucho es hacer un análisis de lo que hemos comprado en el pasado. Por ejemplo, ahora que viene Navidad, ¿cuánto hemos gastado en juguetes?, ¿qué valió la pena de últimos dos años y qué debería comprarles a mis hijos para este año? Mejor un juguete que valoren y les guste mucho que varios que no vaya a disfrutar realmente y que tengan en algún rincón de la casa (como suele suceder).
  1. A mí me costó mucho hacerlo, lo confieso, pero una buena costumbre es hacer un cálculo de gastos en el mes, guardar las facturas de todo e ir registrando los más importantes, comida, vestuario, educación, pagos varios, entretenimiento, etc., para poder determinar si me estoy pasando de mi presupuesto.

 

  1. Lo otro que intento hacer es preguntarme “¿de verdad necesito y quiero comprar eso?”. Nos podemos sorprender, pues la mayoría de las veces que uno frena para hacer esta reflexión, la respuesta será un inmenso “NO”.
  1. Tengamos siempre una cuenta de ahorro, como la BN Cuenta, para que cada vez que podamos ahorrar un poco del presupuesto, lo metamos ahí, sin pensarlo dos veces, para ir generando un monto que podamos utilizar a futuro para lo que necesitemos, ya sea unas vacaciones o algún gasto adicional para salud, un negocio, etc. Podemos empezar con una alcancía en casa, pero apenas podamos, mejor lo depositamos en nuestra BN Cuenta, para no sentir la “tentación” de gastarlo.
  2. Ahora que viene la época de muchas ofertas, hay que pensar y valorar si realmente vale la pena comprar. Yo me siento tentada a comprar cuando dicen la palabra “oferta”, no lo niego, pero he aprendido que si tengo ya un sartén nuevo, no necesito, por el momento, comprar otro porque está a mitad de precio.

 

Estas son solo algunas de mis sugerencias, que espero sean útiles. Cada quien tiene el derecho de seguir sus propias “estrategias” para convertirse en una compradora inteligente. Lo importante es que la “tentación” de gastar sin necesidad no nos gane la partida.

 

Hagamos un uso inteligente del dinero, no solo para tener equilibrio en nuestras finanzas, sino también porque así somos un buen ejemplo para nuestros hijos.

 

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