El secreto para alcanzar lo que quiero no es una receta o fórmula… son decisiones de vida.

La palabra “hábito” ¡muchas veces asusta! Pero es nuestra mejor aliada para poner orden y armonía en nuestra existencia.

Yo definiría el hábito como esas acciones personales continuas y aprendidas, que nos nace del corazón realizarlas para poder lograr metas positivas. Entre vos y yo te voy a contar algunos de los hábitos que a mí me han hecho la mujer que soy, y haciendo un recuento rápido, te cuento que los hábitos más importantes que aplico me los han dado en el núcleo familiar y a través del deporte.

Los primeros… En mi familia me enseñaron hábitos claves de respeto, trabajo y de convivencia, pues al ser seis hermanos en un hogar muy sencillo de clase media, o aprendíamos a ayudarnos entre todos, a ceder y llevarnos bien o no lograríamos salir adelante juntos.

También de mis padres aprendí a valorar las cosas, porque yo supe muchas veces lo que era no tener alguna comida o juguete que quería porque simplemente no se podía. Entonces entendí que hay que sacrificarse para alcanzar lo que uno quiere, que nada iba a caer del cielo, y que, con buenos hábitos, por ejemplo el de la planificación familiar y el del ahorro, podíamos alcanzar poco a poco mejores condiciones de vida.

Les explico con un ejemplo muy sencillo: cuando empecé a trabajar muy joven en Deportes de Canal 2, tenía que tomar tres buses para llegar desde mi casa en Cartago hasta La Uruca donde estaba mi oficina. Salía muy de madrugada, con mucho frío, pero era lo que tenía que hacer para lograr mis sueños de trabajar como periodista deportiva. Tardaba más de dos horas en llegar y dos horas en regresar (días pesados de tránsito mucho más).

Entonces, supe que tenía que ahorrar para comprarme un carrito. ¿Saben cuánto duré ahorrando con paciencia hasta poder comprarme mi primer vehículo? Cuatro años. Sacrifiqué salidas, gastos muy limitados, etc. pero logré a mis 25 años tener algo que me ayudara a trasladarme más rápido y con libertad. Viejito y no muy bonito, pero llegué a una meta que creía inalcanzable pues solo así podría tenerlo.

Creo que si en aquel momento hubiera contado con herramientas innovadoras y prácticas de ahorro como una BN Cuenta Fácil o un BN Ahorro Programado que hoy en día me facilita el Banco Nacional hubiera sido un poco más simple y práctico como me resulta ahora contar con mis ahorritos para estas necesidades.

La segunda fuente maravillosa para aprender hábitos, al menos en mi caso, fue el deporte.

Aprendí a ser disciplinada, organizada, esforzada, a levantarme y seguir.

En el colegio yo era una adolescente gordita y no tenía claro qué hacer para cuidarme más. Entonces alguien me dijo que en el equipo de Cartago de Juegos Nacionales necesitaban jugadoras altas para el equipo de basket y quise participar, solo que había un problemita: ¡yo no sabía jugar!

Tenía dos caminos o renunciaba sin intentarlo siquiera o me proponía, con buenos hábitos de alimentación, planificación y horas de ejercicio, lograrlo y el resto de la historia es simple, no sólo llegué a Juegos Nacionales, sino que también jugué en Primera División y esa fue la pasión que cambió mi vida para convertirme en Periodista Deportiva.

Todo esto te lo cuento porque muchas veces vemos los hábitos como una obligación, pero es al final el mejor medio para encausar la vida que quiero.

Recuerden, somos el reflejo de lo que deseamos, y para lograrlo debemos trabajar duro y tomar decisiones que nos permitan convertirnos en las personas que queremos ser.

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