¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y te vas a la cartera a ver qué tenés para dar y además, ver si te alcanza para todo lo que tenés que comprar para tu hogar.

En nosotros, los padres, está la mejor fuente de formación en el valor del buen manejo del dinero. Por ejemplo, una vez escuché a mi hijo de cuatro años decirle a mi hermano “a mi me gustan mucho los helados, pero mi mamá nunca tiene plata para comprármelos”. Eso me hizo sentir mal, por supuesto, pero también pensé que es bueno que aprendan que a veces no se puede gastar dinero en todo lo que se quiere. 

Así que les propongo estas ideas para enseñarle a los niños buenos hábitos desde que están pequeños:

  1. No importa lo que hagamos, los padres siempre seremos el ejemplo a seguir. Esta premisa es clave, porque si nosotros no hemos impuesto el ahorro como prioridad en nuestras vidas, y ellos no lo han visto, será difícil hacer la diferencia.
  2. Enseñarles desde muy pequeños que ahorrar es importante que tendrá un beneficio a futuro. Las alcancías son muy efectivas en este sentido, especialmente si son transparentes para que nuestros hijos vean el dinero que hay en su interior.
  3. El dinero hay que ganárselo. Nuestros hijos necesitan comprender que el dinero no surge de la nada. No es como una planta que se riega y crece, sino que hay que trabajar y ganárselo. Por eso, aunque de vez en cuando le demos una moneda sin motivo, lo ideal es que la mayoría de las veces este regalo corresponda con una acción que ellos previamente han realizado.
  4. Cuando quieran comprar algo, debemos acompañarlos y antes de hacer la compra, hay que enseñarles a comparar precios, además de mostrarles el valor de las cosas (no es lo mismo comprar un paquete de galletas que un juguete caro). Por ejemplo, podemos llevarle a varios supermercados y mostrarle el precio de diferentes artículos que él quiera consumir para que se de cuenta de que no cuestan igual en todos los sitios. De esta forma, interiorizará también el hecho de que esperar y no comprar inmediatamente puede traer consigo recompensas.
  5. No es lo mismo necesidad que deseo. Los niños deben aprender a diferenciar ambos conceptos: pueden desear algo pero no necesitarlo, y cuando esto ocurre deben aprender a contener sus emociones y no comprarlo. Conseguir esto es complicado, ya que tenemos ante nosotros a seres emocionales e impulsivos. Sin embargo, si lo logramos, le habremos dado una importante lección que seguramente aplicarán cuando sean mayores en todas sus decisiones de compra.
  6. Conocer y manejar bien el concepto de “deuda”. En algún momento se dará la circunstancia de que nuestro hijo quiera comprar algo pero no le alcance el dinero ahorrado. Este será el mejor momento para explicarle cómo funcionan las deudas: le podemos prestar el dinero que le hace falta y tendrá que devolverlo con un tipo de interés. Por ejemplo, si le prestamos ₡3.000, deberá devolvernos ₡3.500. De esta forma se dará cuenta de que es mejor ahorrar antes que endeudarse con un préstamo familiar.
  7. El dinero se puede multiplicar. Una vez nuestro hijo haya asimilado los puntos anteriores, podríamos también inculcarle el hábito de la inversión con el objetivo de que entienda qué si renunciamos a parte de nuestros ahorros hoy, podemos conseguir que éste se multiplique y crezca. Un ejemplo para esto y que tenemos a la mano de nuestro asesor el Banco Nacional, es mediante la apertura de un Fondo de Inversión, son instrumentos muy flexibles que se adaptan a cada una de las necesidades de las personas, se pueden encontrar fondos a la vista, fondos de ingreso y fondos de largo plazo.

Hay que tener en cuenta que la noción del tiempo en los niños no es como en los adultos, por lo que no podemos trabajar objetivos a tres o cuatro meses. Podemos, pedirle que nos deje ₡5 mil de sus ahorros durante un mes y durante este tiempo él no podrá recuperar el dinero, pero cuando pase el plazo le devolveremos 6 mil, por ejemplo. Es la mejor manera de explicarle las ventajas de ahorrar.

Como ves, aquí ENTRE VOS Y YO, éstos no son consejos nada difíciles. Sólo es dedicar un poco de tiempo a uno de los hábitos más importantes a desarrollar desde niños y que le servirán por el resto de su vida.

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