¡Te felicito por todo lo que ya lograste, ahora te invito a trabajar por lo que aún nos falta!

¿Se acuerdan de que a finales del 2018 conversamos “Entre vos y yo” de cómo proponer metas y objetivos alcanzables para el año que iba a empezar? Es momento de hacer una revisión de cuentas y ver cómo nos está yendo con lo que queríamos alcanzar hace más de seis meses.

Entonces, superada la mitad de este 2019, revisemos nuestros objetivos de inicio de año y analicemos por qué todavía no los hemos alcanzado. ¿Qué pasó? , ¿qué no calculé bien?, ¿por qué no he podido avanzar?, ¿es algo que puedo controlar o cambiar, o no?, ¿qué me falta para poder enrumbarme de nuevo a lograr lo que deseo en este año?

Algunas circunstancias fuera de nuestro control pudieron haber afectado, como la situación del país, puertas u oportunidades que se cerraron, cambios en condiciones, etc., y eso puede “empujarnos” a sentir miedo y frustración para continuar, pero recordemos que el valor más importante para alcanzar lo que queremos es la convicción de que sí podemos lograrlo.

Eso sí, si lo que estás haciendo no te ha dado el resultado esperado, entonces pensá en otras formas de encaminar lo que viene.

Esto es importante porque las circunstancias condicionan, pero no determinan el resultado que tendrán en nuestra vida.  El factor que más influye es la calidad de “gestión” que voy a hacer de esas circunstancias. Una buena gestión dependerá de mis capacidades personales, de cómo tomo esas circunstancias que creo me están afectando y empiezo una nueva construcción de lo que tanto anhelo lograr.

Por tanto, modifiquemos tiempos, ruta, estrategia, pero nunca olvidemos la razón principal que nos mueve a seguir intentando llegar a nuestro objetivo. 

Además, quiero comentarles que tal vez muchos de los propósitos aún van de camino, porque no eran para completarse necesariamente en la primera mitad del año. No nos olvidemos de ellos ni de dedicarles también el tiempo que requieren, para tener claro en qué punto estamos y cuán realizable es lograr la meta en el tiempo previsto.

Recuerden:

– No elaborar una lista demasiado grande de metas por terminar antes de que finalice el año. Es mejor tener pocas y cumplirlas, que muchas y que queden todas sin terminar.

-Planificar clara y puntualmente qué quiero y cómo lo quiero de aquí en adelante (aunque signifique cambiar el plan inicial). 

– Distribuir el tiempo de alcance de objetivos con metas reales y posibles.

– Si no estoy segura de mi plan, puedo recurrir a algún amigo con experiencia o conocimiento que me ayude a analizar la “viabilidad” del proyecto que deseo completar.

– Eliminar los pensamientos negativos e inyectarse muchas dosis de “Yo sí puedo”.

Lo resumo en esto: la estrategia puede variar, pero no renunciés a la meta si es lo que dicta tu corazón y creés fervientemente que lo podés lograr. ¡Sí se puede!

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