Habilidades blandas: Lo que nunca nos debe faltar para triunfar

Tu sonrisa y amabilidad te pueden ayudar te pueden ayudar más de lo que te imaginás.

Primera puerta, una persona con el ceño fruncido y con cara de enojada, segunda puerta, una persona con una sonrisa cálida y de “buenos amigos”. ¿Cuál de las dos te animás a abrir primero? Así aplica en nuestras vidas, para las decisiones de con quién quiero tener relación o hacer negocios y con quién no. 

Mi abuelo siempre decía: “ninguno de nosotros es un billete de 10 mil colones para caerle bien a todo el mundo”. Esto es cierto, pero si queremos tener éxito en lo que nos propongamos tenemos que mejorar en un área que no se aprende necesariamente en la universidad. Yo lo llamaría el “don de gentes”, pero como factor diferenciador en negocios lo llaman “habilidades blandas”. 

La parte de conocimiento y técnica es clave, por supuesto, pero un buen porcentaje de profesionales, al final del camino se sienten frustrados porque toda su gran “expertise” no se ve reflejada en resultados exitosos para su negocio.

Entonces, ¿qué son las habilidades blandas y para qué me sirven?  Son todas aquellas capacidades que puede tener una persona para proyectar, comunicar y desarrollar POSITIVAMENTE sus talentos, de la forma más empática y genuina posible.

De nada nos sirve ser el mayor conocedor de un tema o materia en específico, si no tenemos el carisma y, lo que muchos llaman “ángel”, para transmitir lo que sabemos o lo que queremos decir a los clientes, socios o colegas en el entorno profesional.

Les confieso con mucha franqueza que, posiblemente, yo no hubiera llegado hasta donde llegué como presentadora y periodista si no hubiera utilizado (sin saber) varias habilidades blandas. Traté siempre de ser muy natural, no fingir lo que no soy, ser amable y sincera. De igual forma, hay historias muy tristes de personas expertas, sumamente inteligentes y estudiosas, pero que por mal temperamento o incapacidad para relacionarse con otros, no logran destacar en sus proyectos. 

En el colegio y la universidad tuve compañeros y compañeras de 100 corrido, inteligentísimos, pero no necesariamente lograron el éxito que yo me imaginaba con semejante capacidad. ¿En qué se falla? Resulta que en la actualidad ya no basta con llenarse de títulos y certificaciones, ser el mayor experto en un tema, o tener toda la experiencia del mundo, porque si sos distante o arrogante, o evitás relacionarte con los que te rodean posiblemente las cosas no saldrán como esperás. 

Te invito a repasar cinco consejos muy puntuales para mejorar las habilidades blandas en el ambiente empresarial:

1. Confianza sin soberbia: Una de las principales habilidades blandas es ser una persona con seguridad y confianza, sin ser la “odiosa creída”.

2. “Autobombo” positivo: No tener miedo a decir y compartir lo que sé y valgo. Claro que da miedo, con todo lo que nos ha costado llegar donde estamos, ¿si comparto lo que sé, me “robarán” la idea? ¿Puede que alguien llegue con un proyecto similar, pero ¡mi sello es mi sello! Hay que idear un producto diferenciador, de tal manera que cuando alguien lo vea diga: “claro, es puro ella”. El punto es que, si no compartimos lo que sabemos, nadie se enterará de nuestro conocimiento y habilidad.

3. Volvete especialista en generar contactos: la palabra que lo resume es networking y significa aprovechar cada momento y persona que tratás para darte a conocer y que conozcan de tu trabajo. Yo me he “topado” con gente muy interesante que de casualidad me cuenta lo que hace y con eso yo sé que si conozco a alguien que requiere de su servicio, ahí está esa persona para contactarla. 

4. Como el próximo negocio o cliente puede estar en cualquier lugar, debemos estar preparados para no desperdiciar oportunidades. Entonces (y ojo como lo digo) dejemos de quejarnos, seamos más abiertos y empáticos, y provoquemos sinergias.

5. Trabajo en equipo: clave y súper clave. Necesitamos de gente como nosotros, que quiera trabajar y que tenga siempre una excelente actitud.

6. Y fundamental: Tratar de compartir siempre buena energía y ser ejemplo para otros. Dejemos atrás chismes, diferencias, envidias y especialmente mala actitud.

Un consejo adicional, nunca te brinqués la ética, por mucho que queramos alcanzar el éxito, no se vale hacerles daño a otros para lograrlo. Será difícil, pero ojalá aprendás a rechazar oportunidades que te aseguren un éxito momentáneo, pero que van en contra de tus principios o que te llevan a traicionar a quienes te rodean. 

Son muchas las habilidades blandas y espero que hayás entendido la idea. Si aún no estás 100% clara, te lo resumo así: carisma y transparencia. Las dos habilidades blandas que no te van a hacer quedar mal.  Y ahora… ¡a ponerlo en práctica!

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