Si sos una mujer emprendedora…

¿Qué te impulsó a convertirte en empresaria? Es una pregunta simple pero difícil de contestar, ¿verdad? Yo enumeraría varios puntos importantes: la pasión, la convicción y, la más importante, saber que existe una razón lo suficientemente fuerte que nos impulsó a empezar y ahora nos motiva a sacar adelante el negocio. 

Dicho esto, hay una verdad innegable, ser emprendedora no es un camino fácil, es la culminación de sueños que empezaron como algo muy lejano, pero que se plasmaron en hechos y acciones concretas para llegar donde queremos. Por eso, aquí, ENTRE VOS Y YO, te comparto algunos puntos claves que no hay que olvidar a lo largo del proceso…

– Nosotras mismas tenemos que ser nuestra fan #1. 

Si no creemos en nosotras mismas difícilmente lograremos que otros lo hagan. Me decía una querida amiga de infancia: “ni yo misma me la creía, ni siquiera sabía que tenía la habilidad de hacer manicure, pero empecé con mis hijas, luego con amigas. Me motivaba frente al espejo todos los días, a creerme capaz de cada día hacerlo mejor. Estudié, me preparé y hoy tengo mi negocio que me le da de comer a toda la familia”. La admiro montones por eso.

– Seamos sinceras, no es tan fácil como algunos lo pintan.

Las historias que escuchamos siempre son de éxito, pero ¿qué pasa con las de fracaso? También es importante conocer la otra cara de la moneda y saber que no necesariamente saldrá al primer intento. 

Yo estuve a punto de renunciar muchísimas veces, y cuando pienso en por qué  no lo hice, caigo en la misma conclusión, porque en el fondo yo sabía que, a pesar de los momentos difíciles quería seguir adelante y lograr mi propósito. Hay días malos, indiscutiblemente, pero frente a la adversidad, siempre saldrá lo mejor de nosotros.

Por tanto…

– Si no lo logramos la primera vez, no se vale renunciar.

Debemos intentarlo entonces una segunda o tercera vez. Pero NO ABANDONAR si al principio no se dan los resultados esperados. Nunca sabrás si pudiste encontrar una salida o un nuevo camino hacia el éxito empresarial si no lo intentás.

– Tener claro que todos los días estaremos en constante crecimiento: personal, laboral, intelectual.

Ya no seremos las mismas, ya no pensaremos igual. Tendremos nuevas metas, propósitos y, deseos, vamos a querer gente positiva alrededor. Vamos a confiar más en nosotras mismas, vamos a prepararnos, a crecer y demostrarnos cómo podemos multiplicar nuestros talentos y capacidades.

– Asimilar las experiencias de otros y las propias, para no cometer los mismos errores.

Se debe ver alrededor, el ejemplo de otras, lo bueno y lo no tan bueno; no para criticar, sino para aprender. Lo que hace la vecina no necesariamente es lo que yo quiero hacer, pero su experiencia puede marcarnos un camino.

– No lo vamos a ocultar, en el caso de las mujeres, hay que trabajar el doble para llegar a ser exitosas. Por eso es, importante buscar personas que nos inspiren todos los días en este proceso de emprendimiento.

Busquemos ejemplos que nos motiven, casos de éxito que podamos emular o que nos inspiren. Si otras pudieron romper esquemas ¿por qué nosotras no?

– Y muy importante: Estar convencidas de que el camino del éxito nos espera.

 ¡Mente positiva siempre! ¡Nada nos frena!

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