“Cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero a menudo miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que ha sido abierta para nosotros”. Hellen Keller (escritora)

Todas o casi todas, en algún momento, hemos dudado de estar en el camino correcto. Si les contara cuántas veces después de una buena llorada, sin fuerzas, estuve a punto de dejarlo todo, cambiar radicalmente, empezar de cero… pero me daba miedo intentar algo diferente.

Tal vez no era mi momento, tal vez no era lo correcto, tal vez… pero cuando tuve una oportunidad como siempre la soñé, di el paso, me animé a pensar diferente, a buscar y desarrollar en mí misma otras habilidades y fortalezas, otras posibilidades, ¡y tuve éxito!

Yo creo que las mujeres tenemos ventajas: la mayoría tenemos la gran cualidad de prevenir, analizar, interpretar y tomar decisiones que guíen, influencien, motiven, desarrollen y lleven cualquier propósito al éxito, en lo personal y profesional. Solo debemos creer que realmente podemos.

Por eso, ante los obstáculos y “peros” que nos pone la vida, hoy “Entre vos y yo”, te invito a atreverte a asumir riesgos, a salir de la zona de comodidad y a comprobarte a vos misma hasta dónde podés llegar.

Estamos en una época en la que enfrentamos el gran desafío de buscar oportunidades en el mundo laboral; por eso, anotemos en un papel nuestros logros pasados, analicemos qué circunstancias los hicieron posibles y qué podemos tomar de ellos (lo bueno, lo malo y lo feo) para aprender, cambiar y evitar más tropiezos. 

Te comparto tres ideas muy puntuales:

– El hecho de habernos equivocado no significa que debamos alimentar miedos, los cuales nos evitan asumir nuevos retos. El proceso de los errores es importante para evitar que vuelvan a repetirse, pero no podemos perder más tiempo lamentando lo que pudo haber sido y no fue.

– No creamos que solo lo que conocemos es lo que podemos hacer. Estudiemos, exploremos, retémonos a salir del círculo limitado en donde hemos estado. ¿Por qué no ver oportunidades en grandes empresas, otros puestos o en otros países? ¡Nadie te frena! 

– No nos aferremos a las personas demasiado protectoras, a las que limitan y minimizan nuestras ideas y frenan nuestra capacidad para tomar decisiones y, especialmente, alejémonos (quizás no física, pero sí mentalmente) de quienes todo lo ven “en negativo”. Son personas muy desgastantes y pueden terminar convenciéndonos de renunciar.

Por eso, para enfrentar positivamente los retos laborales que se presentan hoy en día, veamos al espejo a esa mujer empoderada y segura de sí misma, no escuchemos las voces negativas y, si se cierra una puerta, ¡entremos por la ventana!

Espero que encontrés la motivación necesaria y que sigás fortalecida por el camino del crecimiento profesional, sin rendirte ante el primer, segundo o tercer tropiezo.

¡Adelante!, el camino del éxito nos espera.

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